martes, 12 de marzo de 2019
Entero pegao
Hace ya varios meses leí en Facebook que Lucybell estrenaba el documental de su disco más emblemático "Peces". Desde ahí, acotadas repercusiones: un par de entrevistas, notas que llenan espacios en medios alternativos, fotos de Carlos Moena y Claudio Valenzuela. Le siguió el anunció de regreso de la banda nacional Jirafa Ardiendo, la Rue Morgue, y Kudai...realidades inmersas en las promociones de Saiko celebra x años en Club Chocolate, Sinergia gira por festivales locales, y las ya frases radiales que escuchamos desde el 2000 en la rock & pop o la Bio Bío. Entero pegao!
Y parece que la nostalgia musical no es lo mío, o solo llego al punto de compartir un video noventero en mis redes sociales y tararear, de vez en cuando, "Me miras, te miro. Te ves tan lindo de perfil..." (lo leíste cantando también? ja!) cuando la escucho en el programa de radio de Julio César Rodríguez.
Hay tanta tanta música, para un mercado tan pequeño como el nuestro, no? Entonces nos ubicamos desde la verdad que hay que estar en los medios masivos para que te escuchen, vean, si no, no pasa mucho y desde ahí el infinito de frases hechas:
- no todos tienen Internet
- no todos están en RRSS
- hay que estar en la radio, la tele y el diario para que lleguen al concierto (-inserte el lamento preferido de la escena musical-)
Y puedo contestarles que no todos escuchan radio hoy, o ven la tele abierta o leen el diario impreso y que aparecer en estos medios no asegura nada. Esa repetición incansable de planes de promoción desgatados en medios tradicionales, la dinámica de proponerle el tema a un director, periodista, productor de un medio y que no te conteste, y volver a escribir, llamar - y repetir esta frase como un buen coro de one-hit wonder- para finalmente conseguir un espacio penca, me agota y me aburre. Siento que hoy no hay excusas para crear y planear nuevas estrategias, abordar otras formas de "ponerse en vitrina", también para demostrar crecimiento en la propuesta musical, avances, innovación, flexibilidad, novedad. Osea sí hay clásicos, ¡pero hablemos de clásicos ! no de bandas que siempre están ahí, marcando el paso, una y otra vez y que se convierten en parte del entorno, como el calendario del 2016 que tus papás aun tienen colgado en la puerta de la cocina o el adorno de navidad empolvado que se quedó en la mesa de arrimo desde hace ya cuatro años.
En lo personal, no me gusta Camila Gallardo, Mon Laferte, Benjamín Walker pero si veo con atención como proponen nuevas formas, y se atreven a innovar desde las temáticas que hoy importan: ser accesibles, inclusivos, estar no solo en los medios formales...Y tantos otros que están haciendo las cosas bien con calidad, con discurso, y no solo llenando los mismos espacios con los mismos mensajes y, a veces, con las mismas canciones en el Club Chocolate, La Batuta, El Clan. Y ojo que los "under" no se quedan fuera de estar enteros de pegaos con el concierto en el Teatro El Puente con los mismo invitados de toda la vida acompañando en el piano.
jueves, 6 de julio de 2017
Ahí vas
Quizás tu cuerpo liviano y paso ligero te hacen danzar por los contextos y lugares sin prisa aparente.
Observas, te ríes, conversas... y ya comienza tu marcha de nuevo.
Nuestras conversaciones partieron en aulas de periodismo en Conce, en depas de la Remodelación Paicaví, en la torre 10 de San Borja. Y siguieron en Pataguas, Córdoba y hasta New York.
Tú te vas, yo me quedo. Tú siempre te vas, yo siempre me quedo.
Quizás tu pasada veloz por calles, casi sin ver semáforos y autos, te hacen conocer más rápido los lugares que habitas, aburriéndote pronto de los paisajes oloros/sonoros.
Opinante observante en colores café, rojizos, azules. Se suman otros tonos en tus lanas de invierno. Ese invierno que te pone a tejer más, a leer más, a viajar más, a soñar más.
Tú te vas, yo me quedo. Tú siempre te vas, yo siempre me quedo.
Quizás por eso los abrazos son más apretados últimamente, y las conversaciones suman a mi Mati, que también ahora es tu Mati.
Quiero que nos reúna siempre:
un buen vino,
un concierto,
una salsa hecha por ti- en tus frascos queridos- ,
una escapada de la ciudad,
un llamado de esos sin razón que no entiendes,
un mensaje,
una conversación estúpida donde "creemos" que matamos a un famoso,
un abrazo de esos apretados que me gustan y que has aprendido a dar.
jueves, 11 de mayo de 2017
Cardumen
De Conce, 33 años - al momento de esta microrealidad, por cierto-, de caminar rápido y braceo amplio, sola o acompañada. Amigos, cerveza, vino o piscola, papas fritas, un concierto o una película. Bueno...ya va...también ansiosa, emotiva, sensible, carcajadas, groserías, lágrimas, ausencias.
Con el caminar rápido y braceo amplio, un día viendo imágenes y gráficas me encontré con estos peces, todos juntos y revueltos y aún así funcionando. No vengo del "achoclonamiento", ni la mesa Té Club, ni los domingos de sobremesa. Ni de las vacaciones con los primos, las fiestas de fin de año con los tíos en Valparaíso, ni los recuerdos en la cocina con los abuelos.
Pero en enero del 2015 empecé la vida con el Pelao...la vida en conjunto, esa de acostarse y despertarse. Esa en que los sábados y domingo se cocina en casa. De comprar colchón, sábanas, cubrecama y almohadas. De secarse a veces con la misma toalla o usar las pantuflas del otro... sí, aunque a mi me queden grandes, y a él no le quede bien el morado con puntos blancos.
Entonces entendí el cardumen. Y empecé a navegar en aguas tibiecitas, podía ver claramente el fondo del mar, con mareas y momentos vertiginosos, para luego recibir una llovizna que calma. Todos juntos por elección mutua. Y viviendo el cardumen, recibiendo a nuevas personas y familia en mi familia- y pensando y pensando en esta idea de cardumen-llegó la esperada, la niña, la tantas veces nombrada- en caminatas por calle Lira de domingos al medio día- la Crespa.
Sin entrar en palabras redundantes y cargadas excesivamente de belleza- y los típicos lugares comunes inevitables al hablar de ella- Crespa se sumó al cardumen y se pegó a mi guata y a los brazos de Pelao y empezó la travesía con nosotros. Hay días en que se aleja y nos mira desde su isla de juguetes y travesuras....pero otros se apega y nos alumbra el camino con sus ojos que todo lo saben, que todo lo entienden, que todo aman.
23 de abril y venías en camino, y hoy 1 año y dos meses, te celebramos y seguimos juntos y revueltos y aún así funcionando, en el cardumen.
Pero en enero del 2015 empecé la vida con el Pelao...la vida en conjunto, esa de acostarse y despertarse. Esa en que los sábados y domingo se cocina en casa. De comprar colchón, sábanas, cubrecama y almohadas. De secarse a veces con la misma toalla o usar las pantuflas del otro... sí, aunque a mi me queden grandes, y a él no le quede bien el morado con puntos blancos.
Entonces entendí el cardumen. Y empecé a navegar en aguas tibiecitas, podía ver claramente el fondo del mar, con mareas y momentos vertiginosos, para luego recibir una llovizna que calma. Todos juntos por elección mutua. Y viviendo el cardumen, recibiendo a nuevas personas y familia en mi familia- y pensando y pensando en esta idea de cardumen-llegó la esperada, la niña, la tantas veces nombrada- en caminatas por calle Lira de domingos al medio día- la Crespa.
Sin entrar en palabras redundantes y cargadas excesivamente de belleza- y los típicos lugares comunes inevitables al hablar de ella- Crespa se sumó al cardumen y se pegó a mi guata y a los brazos de Pelao y empezó la travesía con nosotros. Hay días en que se aleja y nos mira desde su isla de juguetes y travesuras....pero otros se apega y nos alumbra el camino con sus ojos que todo lo saben, que todo lo entienden, que todo aman.
23 de abril y venías en camino, y hoy 1 año y dos meses, te celebramos y seguimos juntos y revueltos y aún así funcionando, en el cardumen.
"Hace unos tres meses ando
pegada con la idea de cardumen.
Tengo que escribir de este tema!!"Instagram, 23 de abril, 2015.
martes, 23 de diciembre de 2014
Mirando a mi madre
Estás sentada en la cama y pintas
mandalas. Te ves más delgada que el mes pasado, con más líneas de expresión que
ayer, y más acurrucada que cuando te vi en la mañana.
Estás sentada en la cama de dos
plazas que siempre has compartido conmigo o con mis hermanos mayores. Sentada
siendo mamá, sin saber cómo iniciar tu vida de jubilada. Sé que estás tratando
de disfrutar de cosas simples como tu curso de baile entretenido, pasear y
jugar con Rorro, probar recetas en la cocina, ese lugar que antes nunca
ocupaste.
Has sido hija, mamá y profesional
estos 66 años de vida. Tu placer máximo y egoísmo extremo es comerte un trozo
de chocolate a escondidas. Todo, todo, ha sido para tu familia:tu mamá, nosotros tres y tus
alumnos y colegas de la universidad.
Sé que quisiste amar con locura,
porque veo la pasión en tu trabajo y en cómo te esmeras en preparar todo cuando
voy a visitarte a tu casa en Concepción. Quizás cuantos hombres te buscaron, y
decidiste negarte a esas miradas y piropos. Porque debes saber que eres bella,
aunque tú no lo veas.
Tú te miras al espejo y ves tus
canas, te fijas si tus lunares aumentaron de tamaño, repasas con crema el
contorno de tus ojos y, si tienes un evento especial, colocas un poco de brillo
sin color en tus labios. Nunca te has maquillado y siempre tratas de usar joyas
muy pequeñas que no llamen la atención. Pero aunque trates de pasar
desapercibida y querer que nadie te mire en la calle, debes saber que
deslumbras.
Tienes luz en tus ojos verdes, y
aunque hayas cortado tus pestañas cuando pequeña, tu mirada destaca del común
de la gente. Eres femenina en tus detalles y curvas. Esas curvas que no
potencias y que ocultas con blusas que usas siempre con una camiseta debajo,
para que no se vea la “rayita” donde se juntan tus senos. Proyectas
hermosura y sumado a tu personalidad conquistas a quienes te conocen.
Sé que hubieras querido que permaneciéramos juntos como familia los cinco:
mi papá, mis tres hermanos, y tú. Porque veo como disfrutas los paseos con
otras familias amigas, cuánto te gustaba enviar las tarjetas de navidad con los
apellidos de papá y de ti. ¡Y las ganas con que preparabas los almuerzos del
día sábado, esos fines de semana en que llegaba a nuestra casa en Concepción mi
papá! Pero lo que has hecho como mamá ha sido perfecto.
Sé que sientes culpa. Culpa por haberte separado, culpa por haber trabajado
tanto, culpa por que mi hermano no haya seguido un camino más tradicional,
culpa porque mi hermana o yo no estemos aún casadas y con hijos. No quiero que
te siga consumiendo ese sentimiento. Porque si pudiera enumerarte en este texto
cada acierto que tuviste durante estos años, entenderías que nos has convertido
en personas trabajadoras, leales a nuestros amigos, que disfrutan de las cosas
simples, que cuando aman a alguien se dan por completo, y tantas otras virtudes
que reconozco en mis hermanos y en mí, y que, sin duda alguna, son heredadas de
ti.
Estas sentada en la cama y pintas mandalas. Te miro y veo a una mujer
madura, bella, que deseo con todo mi corazón que disfrute hoy de la vida que
queda, de los cumpleaños sorpresas, los zapatos Gacel que te regaló mi hermana,
el concierto al que te invité cuando visitaste Santiago, los abrazos y los te
quiero que tus hijos diariamente te entregan, tratando de hacerte ver la
excelente mamá que ha sido y que sigues siendo, y la profunda admiración como
mujer que te tenemos.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
"El León" no llegó solo
Era viernes 14 de abril del 2000 cuando nos enteramos que mi
papá había fallecido. Fue operado en Punta Arenas, donde vivía hacía unos 6 años, de un
tumor en el riñón. Pero al entrar a pabellón, los médicos descubrieron que
había metástasis, palabra que aprendí a los 17 años, edad que tenía ese 14 de abril.
La pena más grande era saber que había muerto solo, en una
ciudad a kilómetros de distancia, con nadie de nosotros- 3 hijos y una ex esposa- ahí a su lado. No hubo
despedidas, ni un beso en la frente, ni un apretón de su mano antes de entrar a la sala de operación.
Pero para nuestra sorpresa, mi padre no estaba solo. El día
que mi madre fue a recibir el cuerpo de mi papá junto a mi hermano al
aeropuerto de Concepción, recibió además a Teresa, quien se presentó como su pareja.
Teresa era todo lo opuesto a mi mamá: una mujer robusta, de
pelo teñido rojo, voz ronca, fumadora, habladora, estado protagonista. Ella era quien
traía a mi padre de vuelta a su familia, y la única que sabía qué había pensado
o sentido antes de entrar a pabellón. Estaba con ventajas, frente a una familia
que, sin estar ausente, no había protagonizado el último día de vida de
Fernando.
Pero nosotros no sabíamos de su existencia, más que como “la
colega” que alguna vez había mencionado mi papá. Si bien mis padres llevaban
separados más de 12 años, nunca nos presentaron otras parejas.
Yo tenía tantas preguntas que hacer, pero no tan solo a
Teresa, sino a mi padre y era tan injusto porque sólo teníamos su verdad, de esa mujer imponente que llegaba junto al ataúd desde Punta Arenas. Y
tampoco era el momento para sentarla e interrogarla, ella también estaba
sufriendo.
Sólo mi mamá y mi hermano mayor la habían visto, y yo no
quería conocerla. Tenía curiosidad pero me molestaba sobremanera que mi papá no
me hubiera contado de ella. Sentía que no correspondía que estuviera en el
funeral de él, que ella no era parte de nuestra familia. Sabía que estaba
siendo egoísta, pero quería que ese momento fuera mío con mi papá y de nadie
más.
Me molestaba que la complicidad que alguna vez sentí con mi padre no fuera tal, ya que no había compartido conmigo que tenía una polola. Me molestaba que también hubiera sido de ella, y que supiera quizás más de él que yo.
La vi en el funeral, y cuando el cura nos pidió a mis dos
hermanos, a mamá y a mí bendecir el ataúd, sentí que ella nos miraba seria, sin llanto ni pena, como con cierta envidia. Mi mamá la
invitó también a bendecir el cuerpo de mi papá, y fue en ese momento que
entendí que ella también sentía pena y que quizás quería llorar, que estaba en
un lugar ajeno, con personas desconocidas que la miraban como una mujer
desconocida.
Mi mamá me comentó que el día que la conoció, ella le dijo que llamaba a
mi padre “León”, y como yo me propuse escribirle un discurso de despedida a mi
papá, quise incluirla, como un signo de reconocimiento. Ese mismo viernes 14 de abril redacté mi despedida, y ahí comencé a valorar su rol de pareja con mi papá. Por eso incluí todas las formas en que llamaban a mi viejo, y también "León". Fue mi manera de sumarla en ese momento.
Comprendí que ella quiso a León, desde una vereda distinta a la mía, pero también
se sentía sola este día, y nos unían finalmente más cosas de las que nos
separaban. Esa fue mi reflexión del sábado, mientras velaban a mi padre.
Fue domingo, y después del funeral, Teresa nos acompañó a casa y conversó
con nosotros de las penas y alegrías de León, de lo que le había contado de
cada uno de nosotros, que hacían viajes juntos todos los fines de semana, que tocaba guitarra a los amigos de ambos, de sus miedos antes de operarse, de su petición de que si
le pasaba algo, nos avisara y que su
cuerpo descansara en tierra penquista.
No supe mucho qué decirle, sólo la escuché y sentí que en cada una de sus historias había un
hombre que yo no conocía. Pero ya no importaba quien fuera o no protagonista
de la muerte de mi papá, porque era
momento de reconciliarse con ese viejo "León" que desconocía y que hoy no tenía
enfrente para preguntarle si había querido a Teresa y por qué nunca me habló de
ella.
martes, 11 de noviembre de 2014
Cada uno en su tiempo
Cada uno en su tiempo: quiso, hizo, deshizo, llamó, dejó de hablar, se apestó, sangró, sonrío, cuidó, abrazó, pensó, no durmió, trabajó, viajó, caminó.
martes, 28 de octubre de 2014
Pluma
"Tanto va el cántaro al agua que se quiebra"
Seguir el instinto es arriesgar. Y el riesgo no es precisamente un escenario en el que transito, aunque me ha ido bien apostando por saltar sin red.
La adrenalida de no saber que viene mañana, de recibir sorpresas no calculadas y perder tu control diario, asi como esa (in) sana cotidianidad, quizas cada cierto tiempo es necesario como cuota para sentirse vivo.
La aventura fortifica, asi me han enseñado personas como el doc, quien se atreve a irse a un mundo donde el dolor y la muerte es el desayuno, almuerzo y cena. También lo sé de mi madre, quien por los '80 se fue a Inglaterra a estudiar sin saber ni siquiera decir "hello".
En el espejo de los otros, me veo bien firme a la tierra, como un árbol milenario que muchas veces en sus ramas ofrece seguridad y cobijo. Pero la verdad quisiera más bien ser una pluma, itinerante. Que el viento que la transporta no la haga pasar frío, que al caer en el desierto no me de sed, que cuando alguien me recoja del suelo no tiriten mis pelos desconfianzo de esas manos desconocidas.
De terrenos firmes tampoco sé mucho, aunque muchas veces fanfarroneo seguridad. Una vez el león me regalo una postal ( cada cumpelaños recibía una) y era de un arbol sin hojas, que tenía sus ramas luchando contra el viento. Pero un día parecía había dejado de luchar y tomó la forma de la dirección del viento. Creo que fue su forma de decirme que lo lamentaba por no haberme dado un ambiente de familia tradicional, o quizás queria decirme que me quería a pesar de viento y marea, o también me queria advertir de que frente al tiempo de adversidad uno se acomoda y adapta. Lo cierto es que esa postal me marcó. Lo cierto también es que ya no lo podré averiguar.
Quizás nunca seré realmente una pluma, liviana y bailarina. Quizás logre volar pero con temores y un sin fin de marcas.
Pero sigo creyendo, sigo confiando, sigo queriendo a morir, estando siempre al pie del cañón, y tengo menos miedo. Porque soy fiel a mi, aunque eso a mis espejos- los otros- les parezca ser tonta. Quiero seguir volando y confiar en mi y en el otro es mi motor.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Hablar o bla bla bla
Hablar es hoy una acción que está quedando en el olvido. Quizás llegue un momento en que olvidemos la emisión de ciertos sonidos, vocales, que forman las palabras.
Ya hemos dejado de lado casi la letra ñ, o la "elle". Y si jugáramos al bachillerato nombrando en voz alta la A hasta elegir la letra y rellenar todos los campos y que el contrario grite e¡stop!, revisaríamos nuestra hoja, y estoy segura que no tendríamos todo los campos llenos.
Hay gente que habla, otros que escuchan, y los más afortunados hablan y escuchan a la vez. Creo que muchas mamás tienen ese don, incluso descifran las primeras palabras de sus hijos y entienden lo que quieren decir entre ruidos y letras sueltas.
Están los que cada vez que uno comienza a contarles una historia, ellos van terminando tus frases. Son ansiosos del lenguaje, es como si quisieran robarte el cuento o quizás están aburridos de lo que les estás conversando. También puede ser que les haya pasado lo mismo, entonces saben cómo termina cada oración. Pero cada vez que hablas con ellos, te sientes obvio y como que te coartan la capacidad de expresarte.
Hay otros que hablan como un guión de teatro. Al emitir sus sonidos logras ver los guiones y los personajes de su historia; y aparecen las frases cuando menos las esperas. Llega de repente la frase -"No quiero ir al teatro", me dijo con voz seria Carolina; y yo le contesté que estaban compradas las entradas"- y continúan hablando desde los personajes de su historia. Ponen voces, hacen las muecas, y uno se siente como espectador de un radioteatro. Pero como que nunca llegamos a conocer a este hablante, lo que él nos quiere decir, lo que piensa.
Los que me ponen nerviosa son los que comienzan todo con "Y yo le dije", y prosiguen con "y él me dijo". Lo que hay entre medio de estas frases son pocas palabras porque la muletilla "y me dijo" "y le dije" come todo el tiempo en que se habla. Me pasa que sólo escucho estas palabras y el ruido de la "j" se vuelve ensordecedor.
Mi manía es confirmar con Ya o Sí cuando me están contando algo. Entonces el hablante me pregunta "¿ya te había contado?, ¿sabías de esto?". Debo explicar continuamente que es una forma de afirmar que le estoy escuchando y poniendo máxima atención. Acepto sí que es desconcertante para el otro.
También caigo en esperar que terminen una oración y decir "yaaa"con tono de incredulidad irónica, ¿les ha pasado? Como que uno ya predetermina al otro en su conversación, como que lo castiga. Trato de no hacerlo, pero reconozco que me pasa.
Los que escuchan (los que escuchamos) hacemos ruidos para que el otro continúe. Son los típicos "mm", "aja". Claro, también puede ser sólo un movimiento de cabeza, o expresión de ojos atentos. Hace pocos días estuve dos horas escuchando a una persona y me asombré de mi capacidad para escuchar, evidentemente no era la historia más entretenida, pero a veces nos sentimos obligados a escuchar ya que no hay un minuto de espacio para interactuar, es como si la persona estuviera sola frente a un espejo. Incluso creo que uno puede irse, silenciosamente y ellos no lo notarían.
Me he encontrado con personas que te exigen hablar. Pero llegado el momento en que ya contaron todas sus historias, con conversaciones entre su yo y su otro yo donde se dan respuestas, se preguntan y se vuelven a responder, de pronto cuando estás tomando aire y tratando de digerir todo lo que has escuchado, te cambian el tema y te preguntan ¿y tú que cuentas?. Plop.
Y que tal si ahora que terminaste de leer ¿hablamos?
Nota al margen: capítulo aparte hablar por teléfono.
lunes, 4 de agosto de 2014
Emprendimientos, ideas y otras hierbas
"Estamos junto a la emprendedora de Quinta Normal que ha estado trabajando en cestas de papel este último tiempo, en paralelo con su proyecto Quimeramedia....", "Este dúo dejó de asistir a trabajar a una empresa formal de 8 a 18 hrs para montar la revista de turismo Be Chile....", "Importa productos de belleza bajo el nombre de Biutifruti..." Así empezaría mi crónica en televisión o en el diario si trabajara en alguno de estos medios. Y haría un reportaje, de varios minutos o caracteres según correspondiera.
¡Que ganas de poder reunir a todos mis amigos y amigas que tienen emprendimientos y proyectos propios y entregarles ventanas de difusión! Para que hablar de los destacados artistas que tengo la fortuna de conocer.
He estado en el génesis de muchas de estas ideas, me siento colaboradora de tantas otras y tengo profunda admiración por todas esas cabezitas locas que no siguen el camino señalizado dando un paso al lado, y muchas veces transitando en paralelo por dos, tres o cuatro vías: las socialmente esperadas, y las que provocan resquemores.
Yo también he emprendido, pero los que me conocen saben que lo mío más bien está en soñar mucho y repensar el mundo sin muchas veces concretar los proyectos que se vienen a mi cabeza a 4500 km/hr.
El sábado caminaba por una estación de metro de Santiago y pensaba en cómo mapear todas las estaciones de metro conociendo la población discapacitada que transita por ahí y poder concretar ascensores y otros servicios para este grupo de personas que tienen el derecho a usar los servicios que ofrece la gran capital.
También se me ocurre crear un equipo de profesores de lenguajes de señas que asistan a diversas universidades a dictar cátedra junto al profesor a cargo del ramo, apoyando así el aprendizaje de sordos mudos.
¿Qué pasaría si incluyéramos en Biblioredes profesores de idiomas para poder conectarse con el mundo?, o quizás abrir un llamado a profesionales de diversas áreas a plantear soluciones y programas frente a la situación de Palestina e Israel, esta guerra que no da tregua y no solo mata personas, sino ideas, emprendimientos, proyectos, sueños...sobre todo sueños de un futuro.
Quisiera hablar de mi amiga de Quinta Normal que muchas veces la critico, desde un lado maternal siempre, porque quisiera que se abocara a 1 solo proyecto (lo que habla muy mal de mí, que desde mi estructura cuadrada le corto sus alas). O contarles de Marwa una profesional del mundo árabe, que tiene un estudio de danza y se va a perfeccionar a Inglaterra. También podría relatarles las historias que hay detrás del doc. Mostrarles en un gráfico las horas invertidas de las amigas (dúo dinámico) de Be Chile, y los altos estándares a los que aspiran. ¿Y si los llevo a probar los productos de BiutiFruti que ofrece mi querida Pauli?. Orgullo traspasarles la pasión y profesionalismo que hay en el baile de Raúl y sus compañeros de danza. Se asombrarían de todos los buenos proyectos que ha realizado Bono. Y convertirían a Nómada Hostal en su alojamiento favorito en Valparaíso si les hablara de Dani....tengo tantas buenas historias que compartirles y que difundir.
Creo fervientemente (y eso que hay poco de fanatismo en mi vida en general) que si somos afortunados de compartir con personas emprendedoras, visionarias, y con sus sentidos latiendo al 100% observando macro y microrealidades, tenemos el deber de apoyar, difundir, hablar de ellos, preguntarles cómo van, ofrecer nuestro aporte, observarlos casi en silencio por un momento para admirar su arte y aprender.
Gracias Gery, Karen, Dani, Pauli, Marwa, Sergio, Raúl, Marioli, Antonella, Gaby, Carol, Muni, Bono, Dani, y tantísimos otros admirados. Ésta va por ustedes!
miércoles, 16 de julio de 2014
Cada minuto de desconexión
Es paradójico escribir sobre la desconexión mientras ocupo Internet, que me ofrece la plataforma Blog,y la cual ocupo tecleando desde mi notebook.
Sí, me gustan los tiempos actuales: de editoriales democráticas en 140 caracteres; arte de otros pineado en Pinterest (sí, hay muchos verbos hoy creados a partir de redes sociales y los usaré en este texto); galerías de imágenes en un álbum virtual que recibe 40 "me gusta" en Facebook; el tracklist de la música que yo quiero escuchar subido a mi 8tracks; y tantas otras oportunidades abiertas de lienzos blancos en Internet para ser llenados por nuestro pensar y quehacer diario.
Disfruto leer los diarios online, pasear por museos que no tendré la oportunidad de recorrer físicamente y soñar con que tendré algún día el look rockero de una figura mundial que sigo en Instagram.
Pero pensar en el paseo a la laguna grande cerca de la casa de mi hermana, mientras traspasa la humedad del pasto mis zapatillas hasta casi alcanzar mis calcetines lo prefiero mil veces.
También añoro la parrilla con longanizas que de vez en cuando se enciende a nivel 6 en el balcón de algún amigo. Otras veces, me gusta caminar desde el trabajo a la casa haciendo de este trayecto una caminata salvaje. Hay días en que recuerdo el ritual, que por un segundo hice diariamente en Torres del Paine, de mirar el cielo y absorber la inmensidad , y así nunca olvidar lo maravilloso de la naturaleza.
Sé que estás conectado en este momento, lo sé por tu doble click en WathsApp, por tu comentario número 3 en mi posteo de Facebook, o tu retuit del link que publiqué hace dos segundos en mi cuenta @microrealidades.
Ya no lo sé porque me miraste tan atentamente que pude ver tus pupilas crecer. No sé si escuchaste lo que dije porque me contrapreguntaste y moviste tus labios para opinar. Quizás estás acá, o quizás estás sólo ocupando un lugar en el espacio pero tus 5 sentidos están sumergidos, y como un zombie, en las redes sociales.
No pretendo engrosar los miles de alegatos (que hay en tu muro de Facebook, o como respuesta en tu Tumblr a una de tus entradas) sobre la generación actual y su manera de conexión con la no realidad. Ni tampoco ansío dejar de estar en esas redes. Pero quizás también quiero escucharlos/as por teléfono. Sentir que hay tiempo offline que podemos compartir sintiendo en nuestros rostros el frío de la tarde de invierno, el olor a café recién servido de la mesa del lado y usando las manos para explicar la aventura que vivimos el otro día paseando junto a alguien por una calle cercana a nuestra casa, de pasada a comprar el pan francés recién horneado del minimarket de barrio "Don Pepo".
Es paradójico y complejo hablar de la desconexión estando detrás de la pantalla con luz artificial de mi notebook y querer que cada minuto de desconexión se transforme en una hora, un día o meses para disfrutar de lo que pasa tras la red (anti) social.
martes, 13 de mayo de 2014
La Rabia
Suele iniciarse con una descarga energética muy grande, que pareciera que fueras a explotar con el calor que emana tu cuerpo. Sigue con una molestia en el estómago, como pesadez y puede continuar subiendo por tu pecho oprimiéndolo hasta llegar a la garganta y generarte falta de respiración.
Creo que lo peor si sucede en tu cerebro. Cuando empiezas a desglosar los componentes de esas rabias. Las rabias ajenas conducen a culpas a entregar a otros y la imposibilidad de hacer algo al respecto. Las rabias propias, conducen a los cuestionamientos a las responsabilidades y a teñir todo con esa rabia que te inmoviliza, y carcome todo a su paso.
Hay rabias universales, frente a la injusticia y lo que le pasa a tu prójimo.
Durante estos días he acumulado de todas estas, y aunque trato de engañarla, de desviarme de su camino, la rabia se preocupa de volver a aparecer. Como el dolor de cólon, o una jaqueca.
Me da rabia la impunidad. Hay situaciones de aprovechamiento del más dévil donde el abusador ni recibe castigo alguno. Y aquí está uno reflexionando por ellos, haciendo catarsis cuando ellos deberían estar en juicio. En lo cotidiano, miles de situaciones exponen a los débiles y ofrecen escenarios ganadores e impunes a los abusadores. Circuítos muy difíciles de romper, muchas veces históricos como una larga batalla donde el más fuerte siempre triunfa.
En el trabajo, autoridades que hacen uso de su jerarquía hostigan laboralmente a sus colegas. No hay forma de ir contra la corriente y se transforman en relaciones de desventaja, sucias y manoseadas.
En lo personal, asumir responsabilidades ajenas y no cumplir con las propias, frusta. Consigue que la cabeza se cuestione todo! Aumenta la autoexigencia y hace sentir "tonto", que es tan incómodo. Produce inestabilidad, replantearse por enésima vez "no debo ser responsable de los demás" y tratar de acuñar la consigna "no es mi problema".
Salir de la rabia es trabajoso y echarla para afuera a veces hace que te ganes gratuítamente el alejamiento de quienes te rodean. Pero hay que espantarla, dejarla ir para que no nos gane, para que no se convierta en el peor de los escenarios en un cáncer.
Esta es mi reflexión, desde la rabia.
sábado, 15 de febrero de 2014
Jubilarse
Es difícil cambiar de hábitos: dejar de fumar, tener una mejor alimentación, leer más, dejar de andar en el transporte público por la bicicleta.
Difícil es irse de un lugar que hemos habitado por más de 40 años (lo escribo y me da escalofríos), dejar de recorrer a las 8.30 de la mañana la avenida que caminaste tantas veces de ida y de vuelta, por la misma vereda, fijando tu vista en las mismas cosas que rara vez te sorprendían.
Ahora tenemos tiempo! y suena como un sueño. Tiempo para todo lo que queríamos hacer y por la carga horaria que te mantenía en un solo lugar de 9 a 6 de la tarde no podías hacer. Pero tener tiempo ahora que caminas más despacio, que te cuesta entender cómo funciona la locomoción o la tarjeta bancaria que te rehusaste a usar hasta hace dos meses ya que era un paseo ir a buscar la chequera al banco y encontrarte con tus conocidos contemporáneos...ahora esa palabra retumba con eco en las 4 paredes que habitas.
¿Quién te prepara para "tener tiempo"?. Los espacios de silencio son mayores, las conversaciones melancólicas con la almohada aumentan y los días se hacen largos, aunque los meses y años cada vez son más cortos.
Jubilarse del trabajo, del oficio,de lo que has hecho por más de 40 años es doloroso. Y para los hijos ver que tus padres se quedan fuera del lugar donde estaban más cómodos y brillaban, es también doloroso.
La reflexión de estos días es que los padres en su rol, también se jubilan. Y si lo piensan, cuando pasan a ser abuelos ó, en una situación más tristes, vuelven a ser niños, estan dejando ir "ser padres".
Ya no son los que siempre siempre tienen la razón. No tienen todas las respuestas. La fortaleza de su imagen ya no está, y más que cobijarte en sus brazos sabiendo que nada ni nadie podrá hacerte daño, sientes la necesidad de protegerlos a ellos.
¿Quién te prepara para que tus padres se jubilen? Ó para ver cómo las arrugas comienzan a achicar sus ojitos y a dormirse cada vez que encienden la televisión a eso de las 8 de la tarde... nos queda largo camino por recorrer y con mucha paciencia.
A la doc con inmenso amor.
jueves, 13 de febrero de 2014
Microcuentos: El profe de inglés
Pero cuando sabía que tocaba con el profe de inglés, la mañana empezaba antes. O la entrada al liceo era más tarde, jah.
Es que el loco no te dejaba pasar la puerta de la sala si te veía la barba un poco crecida.... Y qué si eran unos pelos no más.
Me tocó no entrar varias veces, y era una tontera porque perdía la clase por no afeitarme.
Ahí llegaba la inspectora wena onda y le decía que nos dejara entrar. Era la única que lo lograba, jajaja.....Sí, solo cuando tenía clases con el profe de inglés, si me acordaba, me tenía que afeitar"
Problemas light de gente con peso II
1. Comprarse un traje de baño que no es bikini, pero tampoco sea de "vieja" entero y busto armado.
2. Ropa interior que no marque el rollo de la espalda ni el rollo neumático.
3. Encontrar un short de mezclilla que sea lo bastante largo para tapar tus tutos y aún así no sea la bermuda de mamá en paseo de curso.
4. Encontrar una bebida alcohólica rica y barata. Porque la champaña ó siútico espumante es caro vió.
5. Encontrar un snack que te de energía después del gimnasio pero que sea tan rico como el "snicker".
6. Que tu mamá sureña entienda que "no te ves linda", "no estas más delgada" cada vez que te ve y pueda entregarte cariño pero sin comida :/
7. Encontrar ropa sexy que te quede, ya que toda viene en esa maldita talla única.
8. Ir a Patronatos con tus amigas y no ser la que sólo da las opiniones "te queda súper" o la que carga las bolsas mientras ellas se prueban.
2. Ropa interior que no marque el rollo de la espalda ni el rollo neumático.
3. Encontrar un short de mezclilla que sea lo bastante largo para tapar tus tutos y aún así no sea la bermuda de mamá en paseo de curso.
4. Encontrar una bebida alcohólica rica y barata. Porque la champaña ó siútico espumante es caro vió.
5. Encontrar un snack que te de energía después del gimnasio pero que sea tan rico como el "snicker".
6. Que tu mamá sureña entienda que "no te ves linda", "no estas más delgada" cada vez que te ve y pueda entregarte cariño pero sin comida :/
7. Encontrar ropa sexy que te quede, ya que toda viene en esa maldita talla única.
8. Ir a Patronatos con tus amigas y no ser la que sólo da las opiniones "te queda súper" o la que carga las bolsas mientras ellas se prueban.
jueves, 16 de enero de 2014
Problemas light de gente con peso
I
Ir como equeco al trabajo, a la casa de tu abuela, a la once donde tus amigas. Llevar porciones en distintos potes contigo hace que la carga se haga pesada.
Contar con un set de potes de tamaños pequeños, medianos, grandes, con secciones, con tapa resistente y contra derrame.
Tener una pesa exacta, que funcione y que no te engañe. Si no está calibrada hay que sumar 3 kilos o restar 4,5. Pero en la tarde puede que tengas líquido acumulado o si te llegó tu periodo quizás marca más.
Conocer más de tres verduras verdes. Tenemos la lechuga,el pepino, el repollo.....y eeeeh.... la lechuga escarola, lechuga hidropónica
Ir como equeco al trabajo, a la casa de tu abuela, a la once donde tus amigas. Llevar porciones en distintos potes contigo hace que la carga se haga pesada.
Contar con un set de potes de tamaños pequeños, medianos, grandes, con secciones, con tapa resistente y contra derrame.
Tener una pesa exacta, que funcione y que no te engañe. Si no está calibrada hay que sumar 3 kilos o restar 4,5. Pero en la tarde puede que tengas líquido acumulado o si te llegó tu periodo quizás marca más.
Conocer más de tres verduras verdes. Tenemos la lechuga,el pepino, el repollo.....y eeeeh.... la lechuga escarola, lechuga hidropónica
miércoles, 18 de diciembre de 2013
El gran vals (o el placer de volar)
Cuando niña la doc nos decía "mi sueño es ir a Europa con ustedes...Algún día todo el trabajo realizado ayudará a que viajemos junt@s" Y así fue. El sueño se cumplió y viajamos sin itinerarios bien definidos, ni tours, ni rutas marcadas en los mapas de turistas...y todo lo visto, olido, degustado, respirado, vivido...sobrepasó mis expectativas.
Volar es como un gran vals. La preparación para despegar, es el pedido de la mano del bailarín a la dama que espera sentada con su vestido pomposo, es el coqueteo y la entrega de confianza. Que momento lleno de emociones y sensaciones en el estómago!
El despegue es el primer paso de baile. Es el inicio de la danza en las nubes, comenzar a dar los giros elegantes, con los brazos extendidos y pies en punta. Hay que dejarse llevar y entregarse a los compases de la música.
Ya el vuelo, es llevar el paso, como si hubiéramos nacido danzando. ¡Qué sensación! De cero control, de dejarse llevar a un destino mejor que el lugar desde donde partimos, entrega absoluta en los brazos de tu bailarín.
Y aterrizar es la sensación de que el vals termina, donde los pasos finales son decisivos y puede ser suave y elegante; o quizás atarantado y torpe por la adrenalina de llegar a destino.
Volar y viajar en libertad. Esa libertad de desconocer donde llegaremos, donde lo que escuchamos no hace sentido en nuestra forma de lenguaje y lo que vemos nos asombra al punto de fotografiar cada esquina, calle y cartel que pasa frente a nuestros ojos de pupilas dilatadas.
El placer de la libertad, de saber que todo se inicia con un gran vals.
jueves, 10 de octubre de 2013
Hombre limpio caminando*
Y no me refiero, señora, lola, dama, a este macho que se ducha todos los días, afeita su cara, pone desodorante en sus axilas, y perfuma su cuello...no! Es "más que eso". Hablo del varón que luce limpio, no radiante. Porque ver caminando a un hombre ultra limpio, con uñas cortísimas, piel casi transparente, debo decir que me perturba. Claro, porque en mi mundo de microrealidades estoy frente un maniático de escobilla de pelos duros para uñas y manos, set de cortauñas y diferentes artículos para limpiar codos y rodillas, que se lava las manos cada vez que "las ensucia".
Es que hay varias gamas de hombres- desafortunadas por cierto-que aunque cambien su ropa interior, usen la polera blanca recién lavada con omo matic, se duchen todas las mañanas (incluso los fines de semana, ¡sí señora!), se ven sucios, pasados a "ala", con olor a todos aquellos pliegues que escoden suciedad (y muchas veces, porque no decirlo, pelusas).
Y ud. pudiera decirme "bueno hay rock, hay bohemia, hay hipismo, hay olor a macho", pero no es una excusa! Queremos hombres limpios por dentro y por fuera. No es una gran petición. Y sí, ud. macho pensará "chis' y las mujeres que andan por ahí sin perfume de rosas precisamente y con bellos - no solo faciales-" ...es verdad, pero debo decir, y lo planteo como una duda, no sé si su sexo se fija al boleo, o a la pasada de que una mujer no es limpia o no luce limpia a simple vista.
Queremos a los hombres limpios!, los exigimos ( y no soy solo yo)!. Nos gusta esa gama que no luce trasnochado, que la ducha se le nota, que la ropa limpia la luce. Es una cosa de vista más que de olfato (por lo menos en mí que tengo poca percepción de olores)
¡Es una declaración de las mujeres con más de 20 años!
*Me gustó el título como la película "Hombre muerto caminando"
lunes, 30 de septiembre de 2013
Microcuentos: "Mujer NO sexy"
"Definitivamente su estómago no era lo más sexy de su cuerpo"- Desde hace más de una semana que quería iniciar un cuento con esta frase, pero lo complejo y deseable del cuerpo de ese otro no la dejaba.
Soñaba con contar los lunares de su pecho, besar incansablemente su piel y acceder a noches de lujuria que nunca llegaran al amanecer.
No era una mujer sexy por definición establecida en diferentes diccionarios. Tampoco era una mujer que paraliza el tráfico o aquella a que se dan vuelta a mirar en la calle. Y eso la alejaba del placer constante de mirarse en los espejos para retocar sus mejillas, arreglar el labial y combinar la mini y medias de encaje.
Pero al verse en los ojos y caricias de quien la amaba en octubre del 2000 ó marzo del 2013, era una sex symbol, que alentada por el reconocimiento ajeno en el acto del amor, podía amanecer siendo una chica de pelo suelto ondulado graciosamente enredado en sus pechos y con una sonrisa perfecta en conjunto con las imperfectas pecas de su rostro.
"Qué se esconde en tus imperfecciones y belleza atípica"- Se preguntaba por ella y por él. Sabía que al escribir cuentos con nombre y apellido, se arrepentiría años más tardes anhelando nostálgicamente el placer de las sensaciones que evocarían esos textos, por eso no tituló sus escritos con protagonismos.
El conjuro de noche y de día que la transportaba a escenarios perfectos y muchas veces adversos, no la permitían ver más allá de su ombligo, y del ombligo de él...cuántas historias baratas seguiría recogiendo por ahí aquella mujer NO sexy para conformar su propia historia de amor y deseo, de la cual escapaba y se escondía en laberintos escritos. Nadie más que el destino, lo sabía.
viernes, 9 de agosto de 2013
No es el orginal
Pedí a mis 8 años un Popple, y recibí un prendedor de este dibujo animado. A los 9, quise que el vejito pascuero me trajera un My Litlle Pony, y al parecer no entendió y me regaló un bolso que tenía dibujado este caballo y como gran gracia tenia la cola con cabello para peinar. Imagínense lo looser que me veía jugando con un bolso a peinar al little pony!.
Luego vinieron los Cariñositos, Rainbow Brite, Frutillita y una serie de otros monos, lápices, barbies, dondo tan redondo, etc etc etc. Pero nunca llegó el producto original que Otto Kraus promocionaba en la televisión a color de perilla, o que ofrecía Rochet el Castillo del Juguete.
Eran otros tiempos. Los padres hacían esfuerzos para tener regalos en navidad, sumando al discurso navideño que acompañaba la apertura de cada presente: un relato emocionante de los regalos que recibían ellos (un plátano, una cereza, un hilo para bordar) y el valor que teníamos que darle a lo que compartíamos esa noche en casa. Palabras que en ese entonces sonaban a la voz de la profesora de Snoopy, pero que hoy de seguro quienes son padres la repiten o les hace sentido.
Yo fui de la generación donde tener panty L'eggs en huevito era lo máximo, y la compañera que llegaba con ellas era admirada. Tiempos en que el que tenía una caja de lápices Paper Mater mágicos y fosforescentes, se convertía en el popular de la clase. Días en que coleccionar esquelas evidenciaba tu feminidad, y jugar con guaguas en coche hacía creer a las madres que algún día estaríamos preparadas para ser mamás, y les entregaríamos nietos (ja!)
Pero a pesar de no haber tenido el original, de no conseguir que me regalaran la máquina para hacer palomitas o algodón dulce, y soñar con tener la muñeca Rosalba para ponerle mis vestidos y peinarla, sí disfrute de jugar a la panty o al elástico, la matanza, o la botellita envenená y compartí con un grupo de niñ@s que me prestaba sus originales, para disfrutar aunque sea por esa hora de juegos en casa ajena, de aquellos productos que mis padres no podían comprarme.
viernes, 2 de agosto de 2013
El abandono de las cosas
Hay una repisa al final del local con mucho zapatos (pares o impares) que miran hacia la puerta del negocio esperando, con cierta esperanza, a que sus dueños lleguen por ellos. Están abandonados. Aunque tengan sus tapillas nuevas, el polvo de la zapatería los ensucio nuevamente. No están lustrosos, no están en los pies de alguien.
¿Cuántas veces han dejado abandonado un par de zapatos? Ellos conversan, se miran y sacuden sus tacos comentando la humillación de haberse quedado olvidados en un local desconocido donde muchos llegan por días y regresan a sus closet...los menos afortunados habitan por siglos ahí, en la repisa de la deshonra.
La lavandería es otro lugar de abandono constante. Plumones floreados, acolchados de 1 plaza, más cuicos de plumas, mueren asfixiados en bolsas plásticas que esperan ser abiertas al llegar al hogar...pero eso nunca sucede. Largos abrigos, pantalones, camisas, faldas y hasta trajes de fiesta quedan reunidos en colgadores de los que nunca serán descolgados. "¿Crees que vendrán por ti mañana?"- "Sí, mi dueño me necesita. Lo escuché decir que necesitaba renovarme y quedaría lista la tenida para la fiesta"- "Mmm, aún tienes esperanzas y sueño por lo que escucho"...Estas son las conversaciones que tienen diariamente para pasar el tiempo entre planchas de vapor, lavadoras industriales, bolsas, ropa sucia recién traída y conversaciones de señoras con delantal blanco y manos grandotas con callos.
Las casas de l@s ex, de los prim@s, los departamentos de la playa, también son lugares donde las prendas de ropa, cds, libros, anteojos, colet, carteras, joyas quedan desparramadas sin volver a su lugar de origen. Quizás tengan mejor destino, quizás un nuevo dueño los tome y los lleve a viajar o a vivir historias más interesantes que las ya vividas.
¿Qué piensan las cosas abandonadas? ¿Sufre el paraguas abandonado en la calle en medio de la lluvia con sus bastones quebrados? ¿Querrá salir de la zapatería ese par de mocasines fuera de moda?...
Este corto de Pixar me avala
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