A propósito de la columna de Rodrigo Guendelman respecto a lo que les gusta a los hombres de la mujeres, que por cierto no hubiera leído si no fuera por una referencia- piropo que recibí, me animo a escribir lo que amo-admiro-gusto-quiero de los hombres. Y no quiero generalizar, pero creo que en algunas de estas características coincidimos con amigas y conocidas.
El talento: no hay nada más sexy que un hombre talentoso. Poder mirar lo que hace por horas, o que te conmueva escuchar sus historias. O quizás simplemente que te invite un día a compartir con él a lo que se dedica. Lamentablemente, a veces el talento, va combinado con un fuerte ego. Que identifico claramente como necesario, pero que por lo general las cuotas de este componente echan por la borda lo talentoso que puede ser un hombre. El talento asumido en su justa medida, me mata.
Las marcas en la piel: Debo confesar que un pequeño corte en el labio, los lunares dispersos por el cuerpo, las pequeñas cicatrices en las cejas, las venas que se marcan, y un sin número de huellas que hacen de una piel distintiva, me gustan. Tengo varias explicaciones: primero sentirse relajada y en confianza ya que uno tampoco tiene la perfección, vió? Pero también creo que se convierte en evidencia de historias y cuentos de ese hombre, que quizás nunca lleguen a develarse, pero se dejan ver e incitan a conocer más.
Apasionados: No sólo por el fútbol, aunque es válido también. Por la comida, por el baile, por los viajes, por el cine, por los libros. Que viva a concho! Que la intensidad, bien llevada, sea una cualidad. Más que emocionalmente inestables-eso déjenlo para una-volátiles, adrenalínicos y full extreme aventura, que tengan opinión, gustos, y los defiendan y vayan con ellos a todos lados.
Piroperos: Que rico sentirse mina junto a quien quieres. Y los piropos van desde lo cotidiano: "Que linda amaneciste hoy", hasta más rebuscados como dedicarte una canción o resaltar lo bello que tienes los labios o impresionarse cuando te pasan a buscar para salir y tú te has arreglado toda la tarde.
Que deseen tanto estar ahí: No hay nada más mata pasiones, a mi parecer, que el "estar". Cuando tu pinche-pololo-pareja te acompaña a un lugar y pareciera un accesorio más de tu tenida. Y me imagino que eso pasa para ambos lados. Me cautiva alguien que se suma a tu mundo, que cuando están juntos, disfruta a concho. Y no estoy hablando de no tener rutina, ya que ese tema está bien manoseado y aunque te recomiendan "no caer en ella" es inevitable. Debe saber sr.(a) lect@r que a mi me gustan mis rutinas. Hablo de un hombre que busque nuevas formas de tomarte de sorpresa para tener una tarde de pasión; o que sea quien sirve los tragos a tus amigos en el cumpleaños del fin de semana; que te sientas deseada y acompañada a su lado, no la "buena amiga de años" o la "polola con la que lleva más de 3 años y le da hasta lata terminar con ella". Que estén contigo porque quieren, no por que "es lo que hay y me siento cómodo".
Tengo plena claridad que no se dan todas estas características juntas y combinadas, y que también uno debe dar y recibir ( o estar a la altura de las circunstancias). Finalmente, es re fácil describir siempre lo que NO nos gusta de alguien, lo que NO queremos, lo que creemos que el otro hace mal, y esto en todos los ámbitos de la vida. Os llamo a usar su destacador favorito para recalcar lo bueno del que tiene junto a ud. o las virtudes que siente que son su plus, o todo lo bello que ha visto hoy.
domingo, 10 de junio de 2012
sábado, 12 de mayo de 2012
Ladrones de aromas
Una vez conseguido el motín, se abría la puerta de la fantasía, esa que heredé de la doc y el león de crear una historia mágica con pasado, presente y futuro. Una historia inexistente a los demás, pero tan nítida y real para mi.
Llegué a pensar que tenía una enfermedad, que necesitaba de este aroma para sobrevivir, que me había convertido en una ladrona profesional que efectuaba su "robo hormiga" sin que el afectado se diera cuenta. Pero ¿quizás al avanzar en su camino, se encontraba que había perdido su aroma característico?, ¿quizás incluso se detenía a mirar hacia atrás para ver en qué parte de su ruta había dejado el olor que lo impregnaba?, o trataba de recordar a quién lo había cedido o entregado.
Gran fue mi sorpresa, al encontrarme frente a frente con otro ladrón de aromas. Un hombre que le robaba, en segundos, el perfume a las mujeres.
La confesión de su técnica (de su locura), de su reflexión y declaración vergonzosa, nos encontró, en un bar de mala muerte en la perla del norte. Mirando para abajo, con cierto sonrojo, me confesó, sin tener que revelar yo primero mi crimen, que él era un ladrón de aromas.
No hay mucho más que decir, ya que nuestra técnica es única y preciada y revelar más de nuestro oficio, sería desnudarnos, y desnudar junto nosotros a tantos otros que no habían tomado conciencia que roban no sólo aromas, sino palabras, canciones, caricias, sensaciones.
Algunos guardan en su almohada lágrimas, sueños, ronquidos, suspiros; otros han adquirido su recompensa en abrazos apretados. Hay quienes son más puristas y logran sus motines en la relación sexual, robando gemidos, ojos con pupilas dilatadas y caricias.
Mi compañero de oficio y yo, no tenemos contacto mayor con nuestras víctimas. No hay dolor, ni rostros de ladrones y afectados. Quizás eso nos hace más inocentes.
Nuestro robo es sin consecuencias, nunca le robamos a alguien conocido, nuestras víctimas son extrañas y desconocen el asalto.
Me gusta pensar que hay otros ladrones en el mundo, y más aún, que alguien también me robó el aroma. Desde mi punto de vista, es un honor haber sido considerado por tu olor, por tu esencia, por un extraño.
martes, 1 de mayo de 2012
Los porqué de los grandes
Mucha gente grande (o mayor de edad, o vieja, como ud. quiera llamarle) se queja de que los niños, a eso de los 6 años en adelante, hacen muchas preguntas. ¿Por qué el sol es amarillo?, ¿por qué el semáforo marca en rojo?, y otras aún más difíciles de contestar. Es como si estuvieran en la etapa filosófica en pleno y se cuestionan un sin fin de fenómenos que los rodean. Sin duda, una buena cualidad, para ir fortaleciendo su capacidad crítica y pensante. Pero hay días, en que realmente no queremos contestar una y otra vez las interrogantes de los peques, o que simplemente nos hacen consultas para las cuales no tenemos respuesta.
Al parecer, esta etapa, regresa de vez en cuando a nosotros. Por lo menos yo la revivo cada cierto tiempo, y si bien no molesto a mi madre, o personas mayores que me rodean con las 5.368 preguntas que me hago, si me las cuestiono. He aquí algunas que comparto para buscar apoyo y no sentirme "la rara" cuestionadora del mundillo que nos rodea:
1. ¿Por qué siempre el rey del cóctel es el jugo de frambuesa?
2. ¿Por qué siempre que estamos pololeando o emparejados, aparecen los jotes al rededor? En la soltería escasean estos especímenes.
3. ¿Por qué siempre hay un amigo/a que "no tiene" efectivo al momento de pagar un almuerzo? Y siempre es el mismo, un clásico.
4. ¿Por qué el Dj que está mezclando en una fiesta, baila a otro ritmo de la música que suena? Aporte de la amiga tropical.
5. ¿Por qué cuando hace frío nos dan unas ganas incontrolables de comer helado?
6. ¿Por qué cuando siempre reconocemos a la persona que tiene un logro en el año, y no al que siempre está junto a nosotros?
7. ¿Por qué cuando hace mucho frío, y estamos en el trabajo, añoramos "estar acostaditos, frente a una chimenea, viendo una película"?
8. ¿Por qué cuando entramos a "Casa & Ideas" siempre salimos con algo, y no precisamente lo que necesitábamos?
9. ¿Por qué siempre que hay cambio de temporada, las mujeres sentimos que "no tenemos nada que ponernos"? Cada temporada es lo mismo.
10. ¿Por qué cuando se nos echa a perder el celular, o quedamos sin Internet, nos sentimos incomunicados y que "no existimos", si antes vivimos así?
Quizás ud, pueden sumar muchas más....
domingo, 29 de abril de 2012
Infidelidad
[No sé cual es la imagen de la infidelidad o fidelidad]
Desde un tiempo a esta parte, (sí, reconozco el inicio un poco común y estilo texto de ciencias naturales) el significado de la palabra infidelidad ha sufrido varias mutaciones en mi cabeza. Creo que no hay nadie que no haya vivido una situación de infidelidad, la más común y quizás dolorosa, es la amorosa. Esa que te hace musicalizar todos tus momentos con la canción de Emmanuel "Todo se derrumbó".
Sin embargo, hoy conozco más gente infiel con razones, que personas que defienden a sangre la fidelidad. Y aunque aún así soy quizás de las talibanas que no comprende el porqué engañar (o engañarse), me hace sentido que sea un personaje que ronda en nuestra cotidianidad.
Hay dos cosas que me molestan de la infidelidad: el sentirse una estúpida, porque al rededor tuyo espectadores veían esta situación de engaño; y el sentimiento de no conocer a quien tienes enfrente porque creías que esa persona no te haría pasar por esa situación o que tú nunca la vivirías.
Lo que he entendido es que existe el perdón, lamentablemente mal entendido por algunos que perdonan y no olvidan. Es que tomar esta opción es la más compleja, ya que al igual que cuando mientes, debes hacerlo hasta la muerte. ¿Me explico? Si decidiste perdonar, no hay vuelta atrás. El tema murió ahí, y decidiste hacer borrón y cuenta nueva dejando, biblicamente, libre del pecado a quien tienes enfrente.Si perdonas y no olvidas, hay tortura y sufrimiento para ambos.
Una de las infidelidades menos reconocida, es la que nos hacemos nosotros mismos. Esa de olvidarnos de quienes somos, autoengañarnos, y perder el norte dejando atrás todo lo que creíamos, amábamos y predicábamos. No es simplemente cambiar de opinión, porque como bien dice la amiga tropical, hay que ser flexibles. Uno muta, cambia, aprende, crece, madura, etc. etc. Pero cuando te levantas un día y te das cuenta que estás viviendo la vida de otro, y un otro vacío, sin alma, sin sustancia...te has convertido en un infiel más.
La fidelidad está relacionado con la lealtad. Una palabra casi sin uso hoy, o me equivocó? digo en la cotidianidad de conversaciones con otros adjetivos y sustantivos. Y acá me detengo con el dar cumplimiento a nuestros promesas. Si bien soy de las que temen a las palabras prometedoras, he caído muchas veces en decir y luego no hacer o cumplir, causando tristeza y enojo en amigos y cercanos. Es que la infidelidad estás más presente de lo que creemos y ya no es una palabra lejana, ya no es una palabra, es una de las hostilidades en las que nos movemos diariamente.
Aunque parezca este un post negativo, o con tintes de reproche y de mujer herida, el gran sentido es tomar conciencia...jajaja no, el fin es plasmar en pocas letras, mi reconocimiento a los hombres y mujeres que día a día perdonan, olvidan, se enfrentan, viven la infidelidad.
Quizás la defensivaformalapasionadarigidaintensa *, humilde servidora que escribe, cada día comprende más a los infieles, y mis propias infidelidades...quizás.
*Apelativos recibidos durante fines del 2011, inicios del 2012, a mi persona.
Desde un tiempo a esta parte, (sí, reconozco el inicio un poco común y estilo texto de ciencias naturales) el significado de la palabra infidelidad ha sufrido varias mutaciones en mi cabeza. Creo que no hay nadie que no haya vivido una situación de infidelidad, la más común y quizás dolorosa, es la amorosa. Esa que te hace musicalizar todos tus momentos con la canción de Emmanuel "Todo se derrumbó".
Sin embargo, hoy conozco más gente infiel con razones, que personas que defienden a sangre la fidelidad. Y aunque aún así soy quizás de las talibanas que no comprende el porqué engañar (o engañarse), me hace sentido que sea un personaje que ronda en nuestra cotidianidad.
Hay dos cosas que me molestan de la infidelidad: el sentirse una estúpida, porque al rededor tuyo espectadores veían esta situación de engaño; y el sentimiento de no conocer a quien tienes enfrente porque creías que esa persona no te haría pasar por esa situación o que tú nunca la vivirías.
Lo que he entendido es que existe el perdón, lamentablemente mal entendido por algunos que perdonan y no olvidan. Es que tomar esta opción es la más compleja, ya que al igual que cuando mientes, debes hacerlo hasta la muerte. ¿Me explico? Si decidiste perdonar, no hay vuelta atrás. El tema murió ahí, y decidiste hacer borrón y cuenta nueva dejando, biblicamente, libre del pecado a quien tienes enfrente.Si perdonas y no olvidas, hay tortura y sufrimiento para ambos.
Una de las infidelidades menos reconocida, es la que nos hacemos nosotros mismos. Esa de olvidarnos de quienes somos, autoengañarnos, y perder el norte dejando atrás todo lo que creíamos, amábamos y predicábamos. No es simplemente cambiar de opinión, porque como bien dice la amiga tropical, hay que ser flexibles. Uno muta, cambia, aprende, crece, madura, etc. etc. Pero cuando te levantas un día y te das cuenta que estás viviendo la vida de otro, y un otro vacío, sin alma, sin sustancia...te has convertido en un infiel más.
La fidelidad está relacionado con la lealtad. Una palabra casi sin uso hoy, o me equivocó? digo en la cotidianidad de conversaciones con otros adjetivos y sustantivos. Y acá me detengo con el dar cumplimiento a nuestros promesas. Si bien soy de las que temen a las palabras prometedoras, he caído muchas veces en decir y luego no hacer o cumplir, causando tristeza y enojo en amigos y cercanos. Es que la infidelidad estás más presente de lo que creemos y ya no es una palabra lejana, ya no es una palabra, es una de las hostilidades en las que nos movemos diariamente.
Aunque parezca este un post negativo, o con tintes de reproche y de mujer herida, el gran sentido es tomar conciencia...jajaja no, el fin es plasmar en pocas letras, mi reconocimiento a los hombres y mujeres que día a día perdonan, olvidan, se enfrentan, viven la infidelidad.
Quizás la defensivaformalapasionadarigidaintensa *, humilde servidora que escribe, cada día comprende más a los infieles, y mis propias infidelidades...quizás.
*Apelativos recibidos durante fines del 2011, inicios del 2012, a mi persona.
lunes, 20 de febrero de 2012
Discriminación a las mujeres solteras
No, este no es un post feminista. Tampoco es una columna de opinión de temas de gran profundidad. Este es nada más que el humilde aporte escrito de situaciones que hemos conversado con amigas y que nos hacen sentirnos discriminadas o molestas.
El servicio de despacho a domicilio. Las empresas de cable o multitiendas creen que tienes todo el tiempo del mundo para esperar un día completo para recibir un producto por el que pagaste. Te dicen que el despacho es de 9am a 10pm, ¿qué rango de horario es ese? Y más encima cuando mencionas que te deben dar una hora determinada para recibirlo ya que trabajas, te preguntan ¿Y no tiene nadie más que lo pueda recibir? No srs. vivo sola, soltera, propietaria, ¿es tan difícil de entender?.
Invitación a matrimonio. Si un amigo/a se casa y sabe que estás soltera, te invita sola. Si porque eres la excusa perfecta para ahorrar en el presupuesto de la cena. A la pareja amiga, aunque le caiga mal uno de ellos, ni se cuestionará en invitarlos. En cambio uno tiene que poco menos que elevar solicitud para pedir ir con un amigo buena onda, para evitar ser LA soltera de la mesa y que te saque a bailar el viejo verde. Esta solicitud ya es penosa, y muchas veces te dicen que no pueden, que ya tienen todos los cupos ocupados.
Quizás cuantas otras hay por ahí y cuantas otras nos quedan por vivir.
El servicio de despacho a domicilio. Las empresas de cable o multitiendas creen que tienes todo el tiempo del mundo para esperar un día completo para recibir un producto por el que pagaste. Te dicen que el despacho es de 9am a 10pm, ¿qué rango de horario es ese? Y más encima cuando mencionas que te deben dar una hora determinada para recibirlo ya que trabajas, te preguntan ¿Y no tiene nadie más que lo pueda recibir? No srs. vivo sola, soltera, propietaria, ¿es tan difícil de entender?.
Invitación a matrimonio. Si un amigo/a se casa y sabe que estás soltera, te invita sola. Si porque eres la excusa perfecta para ahorrar en el presupuesto de la cena. A la pareja amiga, aunque le caiga mal uno de ellos, ni se cuestionará en invitarlos. En cambio uno tiene que poco menos que elevar solicitud para pedir ir con un amigo buena onda, para evitar ser LA soltera de la mesa y que te saque a bailar el viejo verde. Esta solicitud ya es penosa, y muchas veces te dicen que no pueden, que ya tienen todos los cupos ocupados.
Quizás cuantas otras hay por ahí y cuantas otras nos quedan por vivir.
martes, 14 de febrero de 2012
El choclo desgranado
Hace tres días compré choclos en la vega. Y recién hoy me animé a desgranarlos. Es que últimamente me ronda esta metáfora.
Nuca he sido de maíces tiernos con granos muy juntos. Pero, mientras uno más toma conciencia (o se vuelve más añoso), te das cuenta que las personas se separan, que las situaciones que disfrutabas ya no volverán y que lo que hacías todo los días rutinariamente por largos años, no existe más.
Familia que ya no está, que muere por edad o que aunque esté presente pareciera que no existiera (o quieres que no exista). Amigos que se pierden en el tiempo, con los cuales un día hablas y no hay nada en común y de pronto dejas de verlos, de llamarlos y de juntarte con ellos.
Muchas veces los rostros, con los cuales no tienes mayor lazo que el compartir 5 días a la semana por 8 horas diarias, cambian y les pierdes el rastro. Y el entorno se llena de nuevos hábitos, de trayectos de ida y regreso que compartes con desconocidos y semáforos que tienen tiempos de rojo y verde que desconoces, cruzando a destiempo por una gran avenida de cualquier capital del mundo.
Hay granos de choclos que andan solos por la vida, juntándose con otros al pasar. Hay otros que andan en pareja (y que quede claro que este post NO es por el 14 de febrero), y no se separan, compartiendo su amarillento pasar. Y hay granos que luchan por revertir su soledad, tratando de pegarse a otros, o quedarse firmes en la coronta.
lunes, 21 de noviembre de 2011
"Tú me recuerdas a alguien"
Todos tenemos un patrón de hombre/mujer que nos gusta, esto es innegable. Pero hay quienes repiten el molde sin darse cuenta. Y quizás no hay mayor problema pero para quien es espectador es algo escalofriante que tu amiga/o te presente a su nueva pareja y a simple vista (y profundizando también) es igualito a quien dejó porque no estaba enamorado/a, porque le cargaba su forma de ser, y por incontables razones más.
Es como una falta de respeto, no creen? Porque uno se tuvo que aguantar todas las conversaciones con llanto, con rabia y hasta altas horas de la noche para que llegue a ocupar tu espacio compartido alguien igual al que ya se fue.
No es solo que su cara sea igual, que su forma de hablar y comportarse sea igual, lo realmente espeluznante es que tu amigo/a se comporta igual con la nueva pareja como con el anterior y pareces estar viviendo un gag que sabes no terminará nunca.
Y si osas comentarle esto a tu amiga/o, recibirás un "Nada que ver, no es igual. Estas muy equivocado/a" rotundo, que nada arreglará e incluso hará que tu amistad se quiebre, por lo menos por un tiempo.
Ojo con esos pololos/as idénticos a los ex, creo que puede haber ahí un rasgo sicológico o por lo menos un dato a analizar, ciertamente no por ti, sino por tu amigo/a.
Para muestra un botón:
Capítulo de Friends donde Ross conoce a Russ
http://www.youtube.com/watch?v=yp33Vnnfcuw
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